lunes, 7 de julio de 2014

A veces...





"La duda es uno de los nombres de la inteligencia"
Jorge Luis Borges


A veces me pregunto qué hago aquí, qué es exactamente "aquí"... qué lugar geográfico y del espacio tiempo supone... dónde marca la localización de un GPS ese "aquí" que a mí me resulta demasiadas veces ningún sitio... ningún hogar, ninguna patria...
A veces me pregunto si la realidad no es mucho más fea o bonita de lo que yo la veo... de lo que yo la siento... una realidad que también me genera dudas... es o no, me pregunto sin saber contestar...
A veces me pregunto si la falta de respuesta lo es en sí misma... si, quizás, supone saber aunque no sepa qué hacer... a dónde dirigirme... hacia qué dirección encauzar un barco pirata que está siendo abordado a pesar de oponer resistencia...
A veces me pregunto si este gran cabrón llamado tiempo no se me escapa o si se estanca... si juega a favor o en contra... si destruye o construye... si, en algún momento, se ha detenido en un reloj que ahora sí llevo...
A veces me pregunto si estoy, si soy... si el rímel forma parte de mi mirada para hacerla más bonita o para disimular la tristeza... dándome cuenta del cansancio que supone estar triste demasiado tiempo... arrastrando ese cansancio incluso con cada palabra que siento, con cada cosa que vivo...
A veces miro con envidia los recuerdos, queriendo volver a atraparlos en una memoria selectiva que graba a fuego cosas que a otros no les parecen importantes... sintiendo una pequeña punzada al darme cuenta de que, para mí, construyen parte de una vida...  de un cuento que, para mí, escribía una historia preciosa...
A veces me miro al espejo sin verme, me siento sin hacerlo... me doy cuenta de que mis pulmones son más grandes aunque no pueda llenarlos por completo... aunque no pueda sentir ese grandísimo alivio de hacerlo...
A veces quiero meter todo este extraño mundo de decepciones, tristezas, silencios, dudas, políticos ladrones y asesinos de la ilusión en un frasco del que no puedan escaparse... agitándolos para hacerles sufrir como todo ello lo hace por separado pero más todavía junto...

A veces me doy cuenta de que son malos tiempos para los que creemos en las grandes cosas... en el increíble poder del sentimiento como arma humana, en su acojonante capacidad de despejar incluso el día más nublado... malos tiempos para los que creemos que caminar de la mano es inmensamente más bonito que hacerlo a tres metros de distancia... que decir te quiero nunca está de más por más que uno lo sepa... para los que anteponemos a cualquier cosa la lealtad de buscar esa cosa llamada felicidad a pesar de los inconvenientes... 

"Si me encuentras escuchando Antony&The Johnsons, trátame como si fuera de cristal" dije una vez... quizás sólo yo lo recuerde pero lo mantengo... a veces, también soy de cristal...





Foto | facimadevilla en Instagram
Video | Juan Ramón Martín

sábado, 28 de junio de 2014

Despidiendo tu silencio...




"Se despidieron y en el adiós ya estaba la bienvenida"
Mario Benedetti

Quizás tenía que llegar este sábado... uno de sueño, lluvia y una extraña tristeza que está escondida en alguna parte... te has ido aunque me resisto a darme cuenta de que es verdad de verdad... que ya no estás, que ya no voy a verte, es un mantra que debo repetirme día a día desde hace unas semanas... no llegué a tiempo de decirte adiós... quizás porque lo hice aunque tú no lo supieras cuando todavía sonreías, cuando todavía podías decirme "te quiero" con esa ternura tan tuya... dos palabras que tantas, tantas veces nos hemos repetido el uno al otro durante estos meses y durante toda la vida... te mentimos, te mentimos mucho... te ocultamos la realidad, esa jodida verdad de que la vida se te escapaba día a día... que ese silencio en el que tú vivías por ruidoso que lo hiciéramos los demás iba a llegar al "para siempre" antes que después... te mentimos sabiendo que lo hacíamos... procurando por todos los medios que con quirófanos, con quimios, sin fuerzas no supieras que nos ibas a dejar solos... que ibas a faltarnos en este extraño universo que construyen alrededor pedacitos de personas a las que queremos y que nos resultan fundamentales para vivir... que nos enseñan a hacerlo... pedacitos que se quedan con nosotros para siempre como parte de quienes somos...

Sé que ya no estás y, sin embargo, me resulta imposible hacerme a la idea... quizás porque creo que cualquier otro día vamos a ver un partido juntos solo por el hecho de que a ti te apasionaba el fútbol y tenerme como compañía... me resisto a pensar que no vas a volver a reírte con todas las estupideces y payasadas que toda nuestra vida te han hecho tanta gracia... esas a las que solías corresponder con aparente desaprobación sonreída y reída acompañada de ese "muy graciosita" tan del abuelito... con esa manera tuya de reírte, llena de una increíble inocencia que te achinaba los ojos... invadí muchas veces tu silencio, ese que obligaba a hablarte mirándote a la cara... ese maravilloso silencio que permitía decirte cualquier cosa solo moviendo los labios sin que nadie más supiera lo que decía... sin que nadie más que tú y yo entendiera por qué nos estábamos riendo... 

Te has ido y sigo sin darme cuenta... sin entender quién va a grabar ahora todas las series habidas y por haber de la tele, quien va a pedir siempre y en cualquier parte algo tan peculiar como un Trinaranjus de naranja... quién va a pensar en hacer mi ajuar guardando puntos para unas sartenes, quién me va a preguntar como sólo lo hacia la mami cómo está mi amor... solo hoy logro llorarte de verdad dándome cuenta de que no estás... una ausencia que deja atrás muchas, muchas cosas maravillosas... mucho amor... el mismo amor que todos te dimos a ti mientras te marchabas... el mismo que nos diste tú manteniendo siempre esa increíble serenidad que hacía que fueras todavía más especial de lo que ya eras... 

Soy afortunada y lo sé... pocas veces en la vida uno se encuentra tanto amor del de verdad... quizás, por eso, el "para siempre" tenía que ser más breve...

Una última canción... una demostración más de mucho amor que llegó en una maleta desde Londres para romper tu silencio y hacerte uno de los regalos más grandes... escalera al cielo, curioso título para el momento... mejor descubrimiento saber que era tu canción favorita...



Foto | facimadevilla en Instagram
Vídeo | Jonhatan Izpael

miércoles, 12 de marzo de 2014

Persigo mimosas en flor...



"Podrán cortar todas las flores pero no podrán detener la primavera"
Pablo Neruda


Es curiosa esta vida mía a la que, a veces, le hacen eco las paredes... siento una alegría casi infantil con cada rayo de sol que disfraza de primavera estos días de marzo... no ha habido casi invierno, pero la luz de estos días me hace sonreír las pecas y los sentidos... tienes que recuperar la alegría, me decía hace unos días mi padre, tú siempre has sido alegre... y, absurdeces que tiene una, he encontrado un poquito de ilusión en algo tan ridículo como cotidiano como son las mimosas...

Persigo mimosas, lo digo por extraño que suene... mimosas en flor, enormes manchas amarillas en un paisaje verde bañado de sol... teñido de luz... como si fuera primavera aunque realmente no lo sea todavía... podría hacer un mapa de las mimosas que hay en el trayecto que recorro cada día... podría ponerme a contar las cábalas mentales que hago pensando en cómo conseguir una pequeña rama de sus flores... un pedacito de ese amarillo rabioso que se derrama en cada rama... como si fuera un racimo, suspendidas en el aire como una auténtica provocación para quién quiere tocarlas... persigo mimosas parando el coche a la orilla de la carretera, cruzando la carretera con más miedo que vergüenza... calculando si es posible llegar a alguna de sus ramas manteniendo mi anatomía cómo está... cuando soy consciente de que no llegaría aún siendo Gulliver, solo me dedico a observarlas... como si ese ratito mirándolas todo lo demás quedara en la página del año de la agenda, como si mis propias nubes se hubieran diluido gracias a su luz...

Las miro, las observo... imaginando cómo es su tacto, imaginando que reservan un aroma único para el que logra alcanzarlas... es uno de los árboles más invasores, me dijo Fito... invasor, curioso adjetivo... nunca recordamos que también significa conquista, que también tiene algo de pasional... persigo mimosas con la vista desde la distancia, ansiando acariciarlas... siendo tan egoísta de querer arrebatarles su vida, deseando tenerlas en un jarrón para poder recrearme... para poder mirarlas cuanto quiera... para sentir que, a pesar de ser tan poderosas, las tengo por fin tan a mano como para poder tocarlas... no sé cómo son de cerca, desconozco cómo es su tacto... pero inevitablemente, las persigo... las deseo... 

Y es curioso... porque, en mitad de ese enamoramiento que me hace desear apuntarme a escalada para poder cogerlas, no puedo evitar pensar en tulipanes amarillos... los que se atreven a salir cada año sobre la nieve en el jardín de casa en Acevedo, los que plantó mi abuelo hace más de 30 años en una tierra heredada y prometida que siento mía... esos otros tulipanes que mi madre me regaló tantas veces para acariciarme la vista en mi mesa de trabajo de Madrid... en ese tiempo en el que volvimos a vivir juntas, en el que volvimos a descubrir lo que era estar juntas casi a diario después de tantos años...

Persigo mimosas, sueño con tulipanes que nacen y otros que decoran... siento nostalgia, siento alegría... sonrío y lloro el mismo día sin poder remediarlo... me emociono con las cosas más pequeñas, me entristezco con otras... tengo el alma revuelta pero sonrío mirando mimosas... va a ser verdad, ya es primavera...

La foto es un préstamo de una afortunada que ha logrado ganarle la batalla a la mimosa... un regalo para su abuela el día que su abuelo habría cumplido años... creo que ella también persigue mimosas...

No se me ocurre banda sonora mejor que esta canción para tantas cosas... 






Foto | Leticia Nava de Pedro
Vídeo | Frost


jueves, 6 de febrero de 2014

Crecer...


He aprendido que la vida no vale nada, y que nada vale más que la vida
André Malraux

Crecer conlleva aprender a contar arrugas...
a coleccionar sueños cumplidos y rotos...
a atesorar esos años que parecen alegrarnos y asustarnos en la misma proporción...
aprender a perdonarse por los errores, por los planes incumplidos...


Crecer regala aprender a despedirse...
aprender a decir adiós a quiénes se van para siempre o hasta luego...
descubrir lo que es vivir sin ellos...
descubrir lo que fue vivir con ellos...


Crecer supone que la ilusión pierda su maravilloso universo...
que sea más desvaída incluso cuando tratamos de pintarla de colores...
que pierda la magia pueril de la infancia en la noche de Reyes...
obliga a mirar la vida con otros ojos aunque se conserve ese brillo infantil al que no quiero renunciar...

Crecer implica aprender el auténtico significado del verbo sufrir...
de doler las pérdidas, de llorar los fracasos...
de darse cuenta de que, a pesar de escuadras y cartabones, la vida elige por nosotros...
sin contar con nuestro cuaderno de deberes, sin tenerlo en cuenta...

Crecer viene acompañado de descubrir que tu vida no es la que quieres...
que la vida no es como debería...
que la injusticia existe, que la mentira reina con poca impunidad...
que el deber está por encima del ser aunque nos rebelemos contra ello...

Crecer es vivir... sentir... morir y resucitar...
es saber que no habrá un ratón que venga a buscar nuestro diente...
que no existirá un amor para siempre...
que nada ni nadie serán eternos...

Crecer obliga a darse cuenta de cuán pequeños somos...
de hasta qué punto llorar no es un recurso sino una necesidad...
no somos invencibles, no seremos inmortales...
solo contamos los años y celebramos el hecho de hacerlo...

Crecer a veces pasa en un suspiro, un segundo...
en un momento en el que descubres que nada es tan perfecto...
que eres más vieja que el día anterior...
ese instante en el que el alma se siente anciana y el cuerpo débil...

Ese mismo momento en el que todos los años que has crecido te pesan de golpe... ese mismo momento en el que te das cuenta de que, a pesar de todo, hay muchas vidas dentro de una vida para crecer... para desilusionarse, reír o extrañar... para sentir la infancia y su inocencia un bien demasiado preciado que vamos perdiendo en el camino...

Foto | facimadevilla en Instagram