miércoles, 11 de julio de 2012

Extraño...


Estoy con el ancla echada, en mi barco pirata… en ese espacio al que le pongo el “mi” siempre delante… ese mismo que supone mi propia fortaleza, el único lugar que respira como yo lo hago… estoy aquí viendo cómo Madrid se duerme… en ese silencio tan deseado que busco, con esta buena amiga que se llama soledad… y, sin embargo, extraño…


Extraño los maullidos de Golfo y su singular paso escalera abajo, los lloriqueos de Juan y esa sonrisa que parece tener pintada siempre en la cara aunque lleve mucho tiempo sólo… extraño la humedad, el cigarro en la puerta de casa de mis padres mientras veo cómo el riego automático empapa el jardín… extraño oler a campo, a verde… a esa paz que da estar fuera de Madrid, a la misma que creo necesitar en esta ciudad cuando estoy fuera de ella… extraño el “hola gatito” de mi madre, ese que lleva entonando los últimos dos años mientras compartimos este espacio mío que es prestado… extraño esas siestas compartidas con manta en las que no logro dormir, esa increíble sensación de querer atrapar el tiempo en un frasco de cristal para poder mirarlo una y otra vez… extraño despertar sabiendo que he dormido, recordar sueños que me han acompañado durante algunos pasos del camino… extraño las plantas de tomate de mi padre, las tardes de compras aceleradas con mi hermana… un rato de mantel blanco y rojo entre cosquillas e incordios varios… extraño a un bebé de gato llamado Quedose, a una noche de domingo escuchando música en Casa Pepe en la terraza...

En este barco pirata que tanto había ansiado en estas circunstancias, extraño demasiadas cosas… una lista innumerable de momentos, sonidos y olores que ahora mismo me parecen una gran ausencia…  silencio, mucho silencio… sonrío… soy un saco de contradicciones personales, pienso, tanto desear un poco de soledad y esta noche la nostalgia viene para revolotear por el salón… extrañar, una placentera sensación a pesar de todo… supongo que sólo se extraña lo que se quiere… lo que se nos mete en el bolsillo y nos acompaña en el viaje… 


Foto | FC

jueves, 28 de junio de 2012

La noche que intenté ser mariposa...


En esta noche de luna creciente, he invocado al espíritu de otra vida de gata… con Bebe sonando como lo hacía hace ya tantos años que me da vértigo pararme a contarlos… con una copa de vino tinto y frío sobre la mesa marcándome un camino que sólo sé que me lleva a estar sóla conmigo misma… una compañía que, en esta noche como en otras de hace mucho, necesito más que ninguna otra… yo, mí, me… conmigo… una luna creciente se asoma por mi ventana… tengo el escenario perfecto, pienso… sonrío… perfecto, ocho letras… esa gran quimera del ser humano, ese gran imposible que hace posible que la vida sea algo más entretenida o tortuosa… hoy tengo uno de esos días de resaca de emociones… de cortocircuito en la cabeza, de un base y un neutro que hoy se han juntado para dispararme la mente… para rebobinar y volver a ver a toda velocidad recuerdos… fotos de esas que sólo yo tengo en el álbum de mi mente, palabras… silencios, muchos silencios… una amalgama de sensaciones que ahora mismo sólo pueden empujarme hacia la metamorfosis… hacia esa que, de vez en cuando, todos necesitamos para no sentir que nuestro propio mundo nos absorbe… para evitar que nos desvanezca, que nos robe la magia que tenemos… sonrío… qué ironía, pienso, magia… querer con la magia de un adolescente, dije anoche sin siquiera pensarlo, pero con la madurez de un adulto… un curioso tándem que, a día de hoy, no sé cómo se pedalea…

Hoy he vuelto a tirarme sobre la mesa de quirófano para dejar que me destripe mi propia piel… mi propia vida… para sentir las tijeras rasgarme el cuerpo hasta hacer que la sangre lo empape todo… lo he hecho voluntariamente, permitiendo abrir esa enorme caja de Pandora que muchas veces trato de enterrar en este barco pirata… ausencia, una pantalla de teléfono que se traga las palabras… demasiadas cosas en la agenda, demasiados grillos corriendo por el salón y tirándome de los pelos… bebo despacio… sonrío… apunto en mi lista de virtudes mi incapacidad absoluta de abrir una botella de vino, haberme visto peleándome con un corcho en la cocina sin poder permitirme rendirme… hoy no… tienes tendencia a culparte de todo, escuché que me dijo esa ratona que es el alter ego de lo que soy… culpa, error… fallo… suena ese sonido de los concursos, espero a una próxima sonrisa sin respuesta… maldito el día de un precioso recuerdo, leo de pronto sin querer haciendo un barrido por esta sopa que supone mi vida… he logrado llorar… necesitas convertirte en mariposa, leí hace sólo un rato… puenteando con una tranquilidad pasmosa esas pequeñas heridas que me lamo pero que no me duelen ya tanto... soñando con esos pequeños pedazos de vida que a veces nos inventamos para sobrevivir... sabiendo que, sin ellos, estamos simplemente perdidos..

Hoy he logrado estar más cerca de serlo… y no siento tristeza, creo que sólo era una necesidad absoluta… la de estar sola, la de llorar… la de plantearme si este barco pirata no ha perdido el rumbo, planteándome si se me ha caído el parche del ojo… hoy he vuelto a leer una ternura única que no esperaba ya, esa que me recuerda que el verbo "adorar" puede conjugarse hacia mí... hoy he vuelto a leer ruidosos silencios… al menos, a pesar de todo, he logrado abrir las alas… y no sé si vuelo, pero sé que puedo…

martes, 29 de mayo de 2012

Caminos...


"Quien haciendo el camino viejo aprende el nuevo puede considerarse un maestro"
Confucio


Hoy, desandando un camino que he recorrido muchas veces, me he parado a pensar en esos kilómetros que he ido aprendiendo de memoria... tengo un auténtico mapa mental creado en la cabeza con cada curva, con cada uno de esos lugares que forman un álbum de fotos que es sólo mío aunque sean muchos más quiénes lo recorren como yo lo hago... hoy, sin entender por qué, he recordado la primera vez que lo recorrí en sentido contrario al de hoy... en mitad de la oscuridad, con una madeja de preguntas en el estómago enredándose a cada curva... preguntándome qué hacía, cuestionándome si cada curva me acercaba o me alejaba de un precipicio que nada tenía que ver con el del desfiladero... hoy he vuelto a recordar cómo desanduve ese camino... cómo me calentaba el sol la cara, cómo esa madeja se había transformado en una goma elástica con la que jugué entre dientes con miedo de romperme los labios... ese mismo camino, de pronto, tuvo un significado distinto... el de la derrota de un día de calor que pudo ser perfecto hasta que una extraña tregua se me clavó en las neuronas, el de la tristeza cuando la sombra de una libélula era lo único que parecía quedar de una historia de esas que te regala la vida para vivir algo distinto... un mismo camino con muchas caras, con muchos recuerdos... con el de la ilusión de recorrerlo para encontrar sonrisas en una cocina que, a pesar de existir, ya no es la misma... con el de la desilusión de saber que, a veces, uno no escribe la historia como desearía...

Hoy el camino me ha olido a una tarde de domingo improvisada en la que lo recorrí de copiloto sin contar con andarlo, con la imagen de la rubia acompañándome en un día de cascadas y descubrimientos que duró lo que daba de sí el tiempo permitido por ley... me ha recordado a una noche de enero en la que Tontxu era lo único que sonaba recordándome algo vivido a oscuras que, quizás, sólo yo recuerde mientras temía que me pillara una nevada y uno de mis psicópatas me llamara por teléfono para invitarme a cenar... esa misma carretera que hoy he vuelto a recorrer me ha traído a la mente heridas, silencios... besos y sonrisas... curiosos episodios en un bar-estanco en el que me intentaron ennoviar con el soltero del pueblo... momentos de sorpresa cuando algún Bambi viene a sacarme de mi inercia al conducir para recordarme que esa es la magia de esa carretera... momentos de tristeza cuando tuve que decirle a un amigo que yo no sentía lo mismo sabiendo que, a pesar de todo, el camino se iba a separar porque era lo mejor... a estas alturas, he recorrido ese mismo trayecto casi un centenar de veces... he visto zorros ratonear de una bolsa de basura, he sentido miedo al desandarlo por si era la última vez... he llevado capilotes, me he traído de vuelta huevos... he juntado palabras a la vez que kilómetros... he recordado una tarde en la que Antonio Vega me acompañó para hacerme sentir una misma canción con una letra distinta... 

Hoy, sin entender por qué, cada curva me ha traído un recuerdo diferente... un álbum completo de fotos mentales de esta nueva vida de gata... a pesar de ser el mismo camino, a pesar de que no hayan cambiado ni una sóla de sus curvas... hoy me he dado cuenta de lo mucho vivido en apenas 70 kilómetros... de lo mucho dicho y de lo mucho callado... y, a pesar de todo, hoy también ha sido distinto...

miércoles, 23 de mayo de 2012

Mi tierra prometida desde una hamaca...


Se empieza a ir el sol y se nota ese fresco húmedo que precede a la noche… respiro hondo… huele a hierba recién cortada… a aire limpio… noto la ingravidez bajo la espalda… sí, estoy en mi propio nido… en uno construido sobre hilos de colores que vino de Colombia conmigo para recordarme que, a pesar de las marejadas, este barco pirata tiene un par de puertos en los que refugiarse… oigo un perro ladrar en alguna parte, las voces de un par de habitantes de este extraño lugar perdido en unas montañas que califico como mías… vuelvo a respirar hondo para sentir ese olor a hierba… ese que me recuerda a mi infancia, a la casa de mis padres… a este lugar… sonrío… es curioso unir ese olor a la extraña y rara sensación de seguridad que sólo te da sentirte en la casilla de casa de mi propio tablero del parchís…

Has logrado respirar, me preguntaron hace un rato por teléfono… se me amontonaban las historias, los expedientes X que hacen de mi vida una peculiar en la que todo puede suceder… me queda la esperanza de haber desafiado a Murphy, he contestado victoriosa… mi tostada ha caído pero no por el lado de la margarina… me la he comido de todos modos… me río… lo que no mata hace más fuerte, pensaba masticando… curioso, he recordado ese agua prohibida de Bogotá que, a pesar de todo, bebí sin que nada me sucediera… supongo que, a pesar de mis fragilidades, soy mucho más fuerte de lo que creo… las golondrinas revolotean sobre mis ojos en un cielo azul que empieza a despintarse… ellas han llegado, ya huele a verano… a flores que se desperezan… a nido en la ventana que, como cada año, me tocará pelear para que nadie lo quite… huele a persianas que empiezan a subirse, a gente que comienza a llegar… a vida que vuelve a vivirse… supongo que esa es la magia de este lugar en el mundo que considero, como otras muchas personas, mío por derecho propio… permite poner el contador a cero de la propia existencia… permite borrar el lienzo y volver a pintar encima a pesar de los borrones…

Noto un escalofrío, la noche empieza a llegar… a lo lejos se oye una segadora… me refugio dentro de esa enorme chaqueta de lana roja que es sinónimo de este lugar… tiene tantos años como yo y es la compañera fiel de mis días en este lugar… me balanceo, noto que estoy colgada de esos tacos que un buen amigo me colocó no sin esfuerzo ni baño de polvo de piedra… los miro de reojo de vez en cuando cuestionándome si no me iré de culo contra el suelo… sonrío… ahora mismo, me da igual… respiro paz a pesar de mi mundo interior, a pesar de esas cosas que suceden más allá del Puente Grande… a pesar de esa vida en la que hay pasado, Hacienda,  decepciones… a pesar de las heridas prestadas, de esa insistencia de algunos por meterse en la vida de los demás para tratar de estropearla… a pesar de los miedos y las preguntas sin respuesta… a pesar de todas esas cosas que se convierten en malos aliados de la mente y que aquí, simplemente, parecen machacarse con un chino de cocina hasta convertirse en un puré más fácil de tragar… una cigüeña cruza el cielo, oigo agua correr… vuelvo a respirar frío y hierba… y montaña y noche… estoy en mi propio nido de colores, pienso sonriendo sin prestarle demasiada atención a todos esos peros que tiene la vida fuera de esta hamaca… un nido que me regaló ese pedacito de Colombia que también tiene las raíces atadas a este lugar… uno más presente desde el día que colgué un pedazo de tela importado y regalado para tener un trozo de ese lado del Atlántico conmigo…

Al lugar dónde has sido feliz no debieras tratar de volver, me dice Sabina en este sabio aleatorio de mi iPhone –puto iPhone-… sonrío… a veces, hasta el maestro se equivoca… y, al menos este barco pirata, sabe que siempre le quedará una isla para naufragar…


Esto suena en estas montañas...


Foto | FC